"Parasha Vaishlaj"

"Parasha Vaishlaj"

"Los grandes cambios solo se logran por algo muy pequeño" 


En esta Parashá hablaremos sobre la lucha de Yaacov con el Angel, 

-Parashá Vaishlaj, Bereshit-Génesis 32:4-36:43-

-Los pequeños son esas chispas que mantienen Iluminando a nuestro pueblo-

“Por ello que los Hijos de Israel no deben comer del tendón
desplazado (nervio ciático) que está en el encaje del muslo hasta
el día de hoy, porque (el ángel) había golpeado el encaje del muslo
de Iaacob en el tendón desplazado” (32:33)
El enviado (Malaj) de Esav había golpeado a Iaacob en el muslo. Nuestros sabios (el Zohar), explicaron que los pies del Tzadik están representados en quienes sostienen al Tzadik, osea sus alumnos, que se ocupan y refuerzan a sus maestros que les enseñan Toráh, ¿Y de qué forma? Cuando el alumno le pregunta a su maestro, lo obliga a profundizar y repasar una vez más lo estudiado, y de esta forma a elevarse y aumentar su sabiduría.

Muchas veces, gracias a preguntas que me hace la gente sobre
la Parashá, pude preparar clases enteras, porque la pregunta me
obligó a buscar entre los libros y las fuentes, alguna respuesta y
de esta manera descubrir hermosos tesoros.
Además, todo sabemos que 'si no hay terneros no habrá becerros', eso es lo que el malvado Esav intentó hacer. Evitar que los niños estudien Toráh, privando el pueblo de los futuros de Talmidé Jajamim (Estudiantes Sabios). De no ser por el hálito del estudio de aquellos pequeños el mundo no se mantiene.
Eso es lo que el ángel de Esav pretendía, afectar el sostén del Tzadik y del mundo, en otras palabras, sus pies.
Para dañar se enfocó en un pequeño miembro, apenas una vena, como lo aparentan ser nuestros niños “Pequeños”.
Recuerdo que mi maestro Rabí Jaim Shemuel Lopian Ztz”l preparaba sus clases acompañado de su alumno, el Gaón Rabbí Nisim Revivo, quien entonces aún era muy joven, ya que el estudio con un acompañante es el que hace realmente aprender y crecer. También mi maestro El Tzadik Rabbí Zeev Kofan Shlita, estudiaba una vez a la semana con el Gaón Rabí Nisim Revivo Ztz”l.


Pero Iaacob Abinu comprendió la intención del ángel, y para que las fuerzas de la impureza no puedan dañar a los niños, estableció una Mitzvá, que nos protege, y nos prohíbe comer el nervio ciático.

Así debemos recordar que de lo más pequeño y quizás insignificante llegan a surgir grandezas.


De la misma forma, cuando queremos lograr un cambio en nuestras vidas, si lo hacemos por "el todo" difícilmente lo lograremos, pero si iniciamos por algo pequeño, muy pronto veremos la transformación con la ayuda del Creador.


(Para Refua shlema de todos los enfermos de Am Israel y para Parnasa toba de todos los necesitados)

 


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