Parasha Shemini

Parasha Shemini

Vayikra - Levítico 9:1 - 11:47

 

Aprendamos del versículo:

“Y fue, al octavo día, que Moshé llamó a Aharón y a sus hijos y a los  ancianos de Israel” (Vaikrá 9:1). 

 

La esencia de la palabra anciano-s (viejo, anciano) es en realidad un acróstico de la frase en hebreo "ze kaná jojmá" es decir “esta persona ha adquirido sabiduría”.
Y así como está dicho sobre Abraham Avinu (Nuestro Padre Abraham): “Y Abraham era anciano”, y también sobre Yitzjak Avinu: “Y fue cuando estaba anciano Yitzjak”, y nuestros Sabios de bendita memoria nos explicaron que “aun siendo anciano se sentaba en la Yeshiva (la escuela de estudios de Toráh)”. Y dijo R.  
Jamá bar Rabí Janiná: “Todos los días de nuestros Sabios no se movió la Yeshivá de ellos.
Estando en Egipto tenían Yeshivá, pues está dicho: ‘Ve y reúne  
a los ancianos de Israel’. Y cuando estaban en el desierto tenían Yeshivá, pues está dicho: ‘Reúneme setenta hombres de los ancianos de Israel’” (Tratado  
de Yomá 28b).
Dijeron nuestros Sabios de bendita memoria en el Midrash Rabá (11a 8):  “Dijo R. Akivá: ‘Israel fue comparado a un ave: así como el ave no vuela si no tiene alas, así Israel no puede hacer nada sin sus ancianos’”. 
Y no fue en vano que dijeron los
Sabios de Israel:  “Quien toma consejo de los ancianos no tropieza”. 
Sucedió una vez que había un vividor que convencía a jóvenes novios y novias a que depositarán con él el dinero de sus bodas con el fin de invertirlo y tener muchas ganancias. 
Sin embargo, al final de cuentas dicho vividor les arruinaba sus vidas cuando se revelaba que era una estafa y que de todo lo que habían depositado con él no les regresaría ni un centavo. 
No obstante, hubo una excepción. Un joven, alumno de la Yeshivá Porat Yosef, a quien dicho vividor también se había dirigido para convencerlo de que deposite con él su dinero, pidió consejo de su Maestro, el Gaón Rabí Yehudá Tzadka, ztz”l, quien le dijo:  
“Mi corazón me dice que no te conviene”.
El joven hizo tal como le aconsejó y se salvó de ser dañado por el vividor y tener pérdidas.
Todo aquel que escuchó el relato se sorprendió; ¿qué había visto R. Tzadka como para aconsejarle al  
joven que se abstenga de hacer tal inversión que prometía tantas ganancias? 
Cuando se le preguntó al respecto, R. Tzadka respondió con la simpleza que lo caracterizaba:  
“Aquellas ganancias que el bribón aseguraba no me parecían reales”.
Nuestros Sabios nos han enseñado que las cosas grandes se acostumbran esconder detrás de la simpleza, podemos verlo aquí, tanto la grandeza de el Rabino Tzadka, y también en el simple consejo que tuvo el poder de salvar a este joven de que perdiera su dinero, posiblemente la fortuna de una herencia. 
Aveces nosotros esperamos esa solución o esa dirección en una complicada y secreta enseñanza, pero la verdad, es que puede estar justo en ese simple y pequeño consejo, que en muchas ocasiones llegará de nuestros padres o abuelos, aquellos a quienes muchas veces olvidamos. 
Nuestra generación está llena de comodidades, innovación, tecnología, nuevos descubrimientos que se nos transmite a diario, en minutos o quizá en segundos, pero algo que estamos perdiendo y que ya no se transmite más, es esa verdadera riqueza de principios sabios y de ética moral, que sólo los mayores "zaken-zkenim" (Esos que adquierieron sabiduría) nos pueden dar o mejor dicho nos podían dar. 
Cuidemos a esa valiosa generación de oro que está por extinguirse y que no volvera más.
El Jardín de Breslev
Dedicado para la sanidad de todos los enfermos de Am Israel y del mundo entero, en especial para todos los ancianos, también para la elevación del alma de mi madre Bertha Bat Simja (feliza). 

1 comentario

  • Sergio Patricio

    Hermoso mensaje Shalom Hermano.

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